Historia de las Estancias en Argentina

La palabra estancia se usa en Argentina, Uruguay, Paraguay y en el sur de Chile para designar una vasta explotación agrícola, bastante similar a la noción de rancho en America del Norte. En el resto de America del Sur se habla de hacienda, o fazenda en Brazil.

Las primeras estancias, como las chacras, aparecieron en Argentina en el siglo XVI durante la colonización española. Los conquistadores y exploradores se veían recompensados por el rey con mercedes de grandes cantidades de tierras llamadas suertes. Tomaban esas tierras como premio o pago por sus esfuerzos ; de allí proviene el termino « pagos » comúnmente utilizado hoy en día, para indicar su ubicación o su lugar de origen. En San Antonio de Areco por ejemplo, a los aldeanos les gusta hablar de sus Pagos de Areco para designar a su tierra natal.

Las suertes de chacras eran destinadas a la agricultura, mientras que las suertes de estancias se especializaban en la ganadería. Una suerte de estancia tenia que tener, como mínimo, medidas de una media legua de frente por legua y media de fondo, es decir alrededor de 2025 hectáreas. Esta superficie estaba calculada para alimentar con pasto natural de 800 a 1.000 cabezas de ganado vacuno de cría o sea un promedio de 2 a 2,5 hectáreas por cabeza. Pero algunas estancias tenían hasta 250 000 hectáreas !

Originalmente, las estancias criaban principalmente ovejas, para la lana, pero también vacas con el fin de explotar la carne, la grasa y el sebo. Este ultimo, producto residual obtenido por fusión de la grasa animal, servía en la preparación de jabón, que además de su función para la limpieza, se utilizaba para suavizar y impermeabilizar el cuero.

La asignación de estos territorios a unos pocos afortunados, y luego, pasados de generación en generación dentro de la misma familia por el juego de la herencia, contribuyó a la aparición en Argentina de una gran aristocracia de terratenientes. Esta aristocracia existe todavía, tales como por ejemplo las familias Echagüe, Andía, Fernández Montiel, Arias Montiel, Vera Mujica y Maciel en la provincia de Santa Fe.

Estas tierras recientemente ocupadas por los criollos en el siglo XVIII, todavía estaban pobladas por diversas tribus indias como los tehuelches, los mapuches o los araucanas. La resistencia indígena no fue pacífica y los estancieros tenían que organizarse contra sus regulares ataques, construyendo enormes fosas alrededor de sus propiedades y colocando cañones.

Durante todo el periodo colonial, las chacras superaban en número a las estancias, pero a partir de 1820 la tendencia se invierte. De hecho, es en esta época que las grandes explotaciones exportadoras crecen en el país. En 1850, las estancias ganaderas habían adquirido la totalidad del campo argentino, mediante la modernización: instalación de alambrado, compra de maquinaria para esquilar ovejas, construcción de corrales e establos …

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el fenómeno se invierte de nuevo. A través de la venta de parcelas de terrenos y de sucesivas herencias, las propiedades se dividen y el tamaño de las estancias se reduce. Los grandes terratenientes, con el fin de aprovechar mejor sus explotaciones, también van a arreglar contratos de aparcería con los gauchos que poco a poco se convirtieron en sedentarios, dejándoles parcelas de tierra. El estanciero estaba a cargo de la comercialización, mientras que el gaucho se ocupaba de la producción para luego recibir parte de los beneficios; la mitad, la tercera o la cuarta parte de acuerdo con los contratos. Este es también el momento en que la producción de las estancias empieza a ser mixta, combinando, en las Pampas, la producción de granos con el ganado, mientras que al mismo tiempo la cría de ovejas crece en Patagonia.

Hoy muchas estancias siguen funcionando en todo Argentina. Cerca de San Antonio de Areco se encuentran algunas de las estancias mas antiguas del pais. Algunas de ellas, desde hace unos años, abren sus puertas a los viajeros, ofreciendo la posibilidad, durante un dia o una corta estadía, de descubrir las ricas costumbres y tradiciones del campo Argentino.

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