Argentina, una gran potencia agrícola

Actualmente la Argentina produce alimentos para más de 450 millones de personas, o sea ¡10 veces su población! Es un gigante de la agricultura global, con un gran potencial, precios competitivos y una producción diversificada.

Sus principales regiones productoras son las provincias de Buenos Aires (121.002 km2), Córdoba (87.865), Santa Fe (54.283), La Pampa (27.529) y Entre Ríos (21.024). Hoy, casi el 15% de su territorio se cultiva, es decir, 380,000 km2, y casi la mitad del país está ocupada por la ganadería extensiva.

Cosecha de soja.

Uno de los principales agro-exportadores del mundo

Las exportaciones agrícolas desempeñan un papel importante en la economía argentina, representando 3/4 de las exportaciones del país. Es el décimo exportador mundial de productos agro-alimentarios. El sector agrícola es también su principal fuente de divisas, emplea a más de un tercio de la fuerza de trabajo (incluidos los empleos indirectos) y contribuye aproximadamente con el 8,3% del PIB y hasta el 20% si se incluye toda la cadena de valor (2013).

Los principales productos agrícolas de Argentina son soja, maíz, trigo, carne, lana y vino, pero el país también es un importante productor de frutas y verduras.

Virtualmente inexistente en el paisaje agrícola argentino hace 30 años, la soja es hoy la principal cosecha del país, ocupando casi la mitad de la superficie cultivada, siendo su primer producto de exportación (36% de las exportaciones). Argentina produce casi el 20% de la soja del mundo, detrás de los Estados Unidos y Brasil.

Mientras ocupaba el segundo lugar en 2005, Argentina se convirtió hoy en el undécimo mayor productor de ganado del mundo. Este sector ha sufrido particularmente en los últimos años por la política del gobierno anterior, la competencia con la soja y las sequías que reducen la fertilidad y aumentan la mortalidad. Con un consumo interno saturado, Argentina aspira a recuperar su rango internacional en el mercado externo. La eliminación de los impuestos a la exportación y las cuotas para la carne de vacuno, y la devaluación del peso, sin duda contribuirán a ello. El ganado argentino ahora tiene 52 millones de cabezas, lo que permite la producción de 2,7 millones de toneladas de carne por año, de las cuales se exportaron 133 000 toneladas en 2015. Las exportaciones podrían llegar a 360 000 toneladas en 4 o 5 años, según algunos fuentes oficiales, y así regresar a su nivel de 2007.

Los sectores de carne de aves y carne de cerdo crecieron fuertemente, apoyados por un bajo costo del maíz en los últimos años. En 2014, la producción porcina fue de 442,000 toneladas, mientras que la producción avícola se estimó en 2,1 millones de toneladas. El producto de estos sectores y el consumo seguirán creciendo, pero mucho más lentamente, el poder adquisitivo de los hogares se verá afectado por la inflación y el precio del maíz aumentará nuevamente a nivel nacional como resultado de la reanudación de las exportaciones.

Argentina es el noveno productor mundial de leche con una producción actual de alrededor de 11,2 millones de litros, de los cuales 261 000 litros son exportados como leche en polvo (53%), queso (16%), helado o dulce de leche. La OCDE-FAO prevé un aumento del 23% para la producción y del 40% para las exportaciones por volumen de productos lácteos para 2024.

Los desafíos para el futuro

Para seguir desarrollándose, principalmente para la exportación, la agricultura argentina enfrenta diversos factores limitantes, como sus infraestructuras para el transporte terrestre y fluvial, pero también la evolución de la inflación y el tipo de cambio. .

Además, algunos sectores han sufrido fuertes caídas de producción (ganado, trigo), mientras que otros se mantienen (maíz, producción lechera) pero deben desarrollarse. Algunos sectores se encuentran actualmente en crisis (productos lácteos, manzanas y peras, vinos de mesa) que enfrentan bajos precios y dificultades para lograr exportaciones.

Los OGM en Argentina

Desde 1996, Argentina adoptó los organismos genéticamente modificados (OGM) de manera rápida y masiva. En 2012, según datos del Ministerio de Agricultura, el 98% de la soja, el 20% del algodón y el 40% del maíz se produjeron a partir de semillas de OGM. Pero el sector agrícola argentino, temiendo por el “proteccionismo verde” de los países desarrollados, utiliza un discurso basado en el interés del sistema “OGM – siembra directa – glifosato”, que protegería el suelo y aumentaría el rendimiento de la producción, lo que limita la necesidad de cultivar nuevas superficies. Sin embargo, como en otros países que usan estas tecnologías, van creciendo los problemas de resistencia al glifosato.

La legislación que permite el uso de semillas OGM continúa extendiéndose en Argentina, como por ejemplo la autorización de la pápa transgénica resistente al virus PVY en noviembre de 2015. Sin embargo, están apareciendo algunos movimientos de protesta que denuncian los daños ambientales y sanitarios relacionados con el uso de OGM.

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